Sound installation at the San José Fort. Stereo reduction. Excerpt.


 

Instalación sonora en el fuerte de San José

(Sound installation at the San José Fort)

Ciudad de Campeche México

 

Forts were fortifications constructed by the Spaniards in México in order to defend themselves from pirates. In old times, walls that defended the city from possible invasions surrounded the port city of Campeche. Through the years, the barriers disappeared little by little at the same pace that danger vanished. Nevertheless, two city surrounding forts stayed intact, San Miguel and San José. Presently, these two buildings have become museums, and their original defensive function has become an anachronism. In little words, we are talking about two architectonic spaces with out life that seem to be defending themselves from the inhabitants of their own city.
This installation has the goal of an utopia project, the transformation of the San Jose fort terrace into a live organism that interchanges substances with the exterior, in the same way that a human cell takes these functions that enable her to live and reproduce. This utopist project is about turning the fort into a living library that will contain daily city happenings; it is the creation of a machine reproducing the collective subconscious of the city people, a place of encounter where the public can go and confront the constant becoming of their actions.
Because the impossibility of doing this, I have realized an ephemeral intervention during one evening (starting before sunset), where I invited the citizens of Campeche to make a visit. Because the fort does not have canyons anymore, the spaces originally designed for them became like windows, and four laptop computers and four speakers took them. The computers have short videos (taken with a digital photo camera), and the speakers a four track sound work with different sounds of the city and its inhabitants. This is an essay to fill the dead fort spaces with the external life from which the fort has defended from the city during many years.

 

Los fuertes fueron fortificaciones construidas por los Españoles para defenderse de los barcos piratas. En épocas pasadas, la ciudad de campeche estuvo rodeada de murallas que la defendieron de aquellas posibles invasiones. Al pasar de los años, las barreras fueron desapareciendo al igual que el peligro. Sin embargo, dos fuertes aledaños a la ciudad permanecieron intactos, el de San Miguel y el de San José. Actualmente estos dos baluartes han sido convertidos en museos, y su función original de defensa se ha vuelto anacrónica. En pocas palabras, se trata de dos espacios arquitectónicos carentes de vida y que parecen seguir defendiéndose de los propios habitantes de la ciudad.
Esta instalación tiene como propósito proponer un proyecto utópico, la transformación de la terraza de uno de estos dos fuertes (el de San José) en un organismo vivo que intercambie substancias con el exterior, de la misma manera en que una célula humana lleva a cabo estas funciones que le permiten vivir y reproducirse. El proyecto utópico consiste en convertir el fuerte en una biblioteca viviente que contenga los sucesos cotidianos de la ciudad, la creación de una máquina del subconsciente colectivo de los habitantes, un lugar de encuentro en donde estos puedan acudir a confrontar el constante devenir de sus acciones.
Debido a la imposibilidad de crear una maquinaria utópica que pudiera permanecer indefinidamente en el fuerte, he decidido realizar una intervención efímera, una instalación que funcionará tan solo durante unas cuantas horas (comenzando antes del atardecer y terminando en la noche)y a la que se invitará a los habitantes de la ciudad de Campeche.
Ya que el fuerte de San José no tiene cañones, los espacios originalmente diseñados para aquellos se han convertido en especies de ventanas que dan hacia el mar, hacia la ciudad, y hacia otros dos costados del paisaje campechano. He decidido colocar cuatro bocinas, cada una en una “ventana” de cada uno de los cuatro muros, así como proyectar videos (tomados con una cámara digital de fotografía) a partir de 4 computadoras labtop dispuestas también en ventanas de los cuatro muros, en un intento por llenar los espacios de este recinto de la vida externa de la que se ha defendido durante tantos años.